Mirta Vázquez de Teitelbaum – Identidad vs. Identificaciones

…el amor es signo de cambio de discurso 

Jacques Lacan

Aprendí  que identidad no es identificación apenas leí Freud, hace tiempo.

La identificación, tanto a la imagen como a un rasgo que se constituye en Ideal, es la  primera forma de amor, “primitivo” según Freud1.

Lacan ubica al analista como “intérprete en la discordia de los lenguajes”2  haciendo  necesario saber por dónde pasa esa  discordia en cada época.

Hay la lengua materna pero el lenguaje marca diferencia en tanto es elucubración de saber sobre ella.

La idea del todo crea la ilusión de una lengua sin malentendidos. Totalitarismos se llaman las políticas que imponen un discurso único.

Freud indica que…“en la vida anímica  aparece integrado, siempre, ‘el otro’… la psicología individual es, al mismo tiempo, psicología social”3.

Lenguaje no es discurso. Este supone un lugar de enunciación y la política se funda en el del Amo que es también el del inconsciente. No hay inconsciente colectivo ni política que no se sustente en el número para detentar el poder. Desde Freud, personas identificadas con un ideal y entre sí forman la masa4.

¿Es posible con el discurso analítico incidir en el político en tanto el primero ubica el goce singular y otorga el poder a la palabra? ¿Se trata de escuchar el discurso del poder con los elementos que nos da el psicoanálisis?

Laurent nos orienta respecto a la actualidad de las identificaciones sociales5. Comentando a Miller: “la política mediante identificación, manipula significantes amo, buscando  de esta manera capturar al sujeto”6. Así, le da la ilusión de identidad posibilitándole, a la vez, un lazo social. Compañeros, colegas, camaradas unidos entre sí en pos de un ideal.

Analiza las diversas identidades, grupos que se unen de manera que responden a la ‘psicología’ de masas.

Pero un significante tomado de Judith Butler, “vulnerabilidad”, le permite pensar otra forma de tratar lo colectivo.7.

Ella introduce al parlêtre ya que indica que el agrupamiento público para solicitar es “una demanda con el cuerpo”, necesario para constituir otra manera de unirse frente al amo. El silencio tiene lugar.

Enfrentando a la impunidad del poder hace años comenzaron en Argentina ‘las marchas del silencio’. La demanda muda que moviliza los cuerpos en un espacio público y que, según Butler, “se inscribe en la imaginería y en el discurso de representación lo que debería ser el pueblo” se hace escuchar.

En 2011 en España  jóvenes ‘indignados’ se sentaban ante las casas de personas que eran ‘desahuciadas’ para impedir su desalojo.  Se basaban en la “insurrección pacífica” denunciada por Hessel8. Eran un movimiento y la diferencia de su accionar político ya  como partido es notable.

Lacan define al “lenguaje como cuerpo sutil en tanto las palabras están atrapadas en todas las imágenes corporales que cautivan al sujeto”9.

La literatura muestra el discurso dominante de una época. El idioma presta sus significantes y la escritura, “el arte de combinar las palabras”10, su “música”.

José Hernández con Martín Fierro creó un lenguaje literario transcribiendo en forma poética el hablar del hombre de la Pampa posibilitando una  identificación con el gaucho. La introducción de una lengua de uso cotidiano en un poema permitió ubicarlo hombre  en una situación político-social determinada.

No hay la lengua sino lenguas que implican diferentes formas de goce: tonadas, acentos, escansiones, modismos regionales.

En un ensayo11 escribí que el porteño crea una lengua: el lunfardo que Gobello define como “voces de la inmigración e incorporadas al lenguaje popular”12. Pero mi texto también incluía el cuerpo. Cito: “…el lenguaje habita los cuerpos y, de alguna manera, los hace hablar. ¿Cómo entender si no el ‘canyengue en las caderas’ que caracteriza el andar de las porteñas”?13

Nos resta captar junto con ‘lalengua’ ese otra forma colectiva de la demanda social para que nuestro discurso pueda incidir en las políticas sociales- regionales.

Para que el psicoanálisis subsista, sabiendo que los regímenes totalitarios no lo posibilitan porque se sostienen en la identificación que propone el discurso Amo, es que Zadig14 pasa a ser una herramienta para pensar nuestra acción que en tanto lacaniana no es sin la transferencia, como saber y como amor, finalmente, real.

 

Mirta Vazquez de Teitelbaum  es psicoanalista, reside en Buenos Aires.

Miembro de la EOL y de la AMP.

 

Notas bibliográficas:

1  Freud, S., Psicología de las masas. “La identificación”. Tomo II  Lopez- Ballesteros. 1948. p. 1137.

2 Lacan J., Función y Campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis, Escritos 1,  Ediciones Siglo XXI, Buenos Aires, 1985. p. 309.

3Freud, S.,Op.Cit. Pág. 1119.

4 Ibíd.

5 Laurent, Eric. El traumatismo del final de las políticas de las identidades. La Nuez. Texto extraído de las jornadas de la ELP.

6 Miller, J. A., Entrevista con Jacques-Alain Miller, Cités, número 16, PUF, 2003, p.111.

7 Judith Butler, Rassemblement, Fayard, 2016 (Butler, Judith (2015). Notes toward a performative theory of assembly. Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press). (Citado por Laurent).

8 Hessel, Sthephane. Indignaos. 2010.

9Lacan, J., Función y campo de la palabra y el lenguaje  en psicoanálisis. Escritos I. Ediciones Siglo XXI, 1971. p.118.

10 Música: “el arte de combinar los sonidos”.

11 Vazquez de Teitelbaum, M., Ser porteño. Ensayo. Una mirada sobre Buenos Aires y el tango. Antología del certamen literario Café, Bar, Billares. Imprenta de la Ciudad Autónoma de la Ciudad de Buenos Aires. 2000.

12 Gobello, José. Diccionario. A. Peña Lillo Editor. S.R.l. 1978. Nota bene.

13 Op. Cit. p. 105.

14  ZADIG (Zero Abjection Democratic International Group) creada por Jacques Alain Miller el 14 de mayo de 2017. También es el título de una obra de Voltaire: Zadig ou la destineée. Philosophical  novella  de 1747. Wikipedia.